sábado, 18 de abril de 2009

El baile Richter


Como soy un narrador omnisciente puedo contar que en los últimos días Barallobre y Moreo sufren una pesadilla similar (escribo pesadilla porque al despertar ambos saben que aquello, la posibilidad que no fue y les llena de nostalgia, nunca volverá a repetirse). En el caso de Barallobre, la secuencia es la siguiente: él entra junto a Bernardette en un bar de caboverdeanos; allí suena una canción que ambos bailan como si fuera la última noche en la escala de Richter. La pesadilla de Moreo sólo difiere de ésta en el protagonista masculino, ya que ahora el bailarín es el propio Moreo. El mismo bar, los mismos personajes secundarios y la misma canción de Cesaria Evora: Carnaval de Sao Vicente.


jueves, 16 de abril de 2009

Since then, he never travels by his own



Sostiene Slavak que conoció a Luisinho en las calles de Alfama, aunque eso no lo sabría hasta años más tarde. Era verano, vacaciones familiares, ningún amigo. El chico que empezó a jugar con él se fue corriendo con la peonza. Durante un tiempo al pequeño Kieros le consoló el hecho de haber conservado, gracias a un tímido pero tesonero apretón de la mano, el cordón necesario para hacerla girar.

Slavak sostiene que lo vio de nuevo cuando volvió, ya con novia y con un recuerdo idealizado de la Lisboa que realmente vivió. Trabajaba Luisinho de conductor del tranvía a Belem, y no recuerda, sostiene, si llevaba coleta o algún tipo de pendiente. Por el trato que daba a los pasajeros, Slavak pensó que era un hombre amargado por su trabajo, probablemente el mejor al que podría aspirar. Cuando le miró con desprecio al recibir un pago incorrecto por los dos billetes, Slavak reconoció, en un escalofrío de temor infantil, a aquel niño de la calle que le descubrió su vulnerabilidad y desprotección frente al mundo exterior. Sostiene Slavak que el conductor del tranvía no dio señales de reconocerle, y enseguida se rió de su ataque de pánico retrospectivo.

Pasaron más años y otro par de viajes a Lisboa antes de verle de nuevo, esta vez de visita con dos amigos lisboetas exiliados, sostiene Slavak. Sostiene Slavak que no fue hasta dos días después que reconoció a Luisinho en el camarero, y probable propietario, de Casa Transmontana.
La noche de su llegada entraron allí a cenar, un local con el aspecto suficientemente descuidado, incluso con cierta pátina de negligencia, la justa para sentirse un poco más viajero que turista a pesar de la vajilla de gran tamaño y los manteles rojos.

El caso, sostiene Slavak, es que, después de esperar mesa tomando unos vinos verdes, y nada más sentarse, decidieron abandonar el local cuando el camarero la tomó con una clienta venezolana que había decidido no pagarle el queso que, según él, él mismo ordeñaba de sus propias cabras. La decisión se vio acelerada cuando el camarero osó citar a la monarquía española ("por qué no se calla", sostiene Slavak) en una discusión que empezaba a tomar tintes barriobajeros.

Sostiene Slavak que antes de marcharse pagaron en la barra tres euros por los vinos a una camarera con cara de circunstancias.

El vinho verde es el souvenir de la tristeza, sostiene Slavak.

Dos noches más tarde Slavak cenó con sus dos compañeros de viaje en un bar de Alfama, conocido lugar de reunión de grupúsculos terroristas vasco-portugueses, sostiene. De vuelta al Bairro Alto debió removerse algo en su subconsciente, sostiene, porque convenció a sus -a estas alturas- tristes amigos para que pasaran por Casa Transmontana a saludar de parte de la realeza al desconsiderado camarero.
Todo sucedió muy rápido, sostiene Slavak; no recuerda si fue cuando la camarera les cobró cuatro cincuenta por los mismos vinos de la otra vez, o si fue la mirada del camarero de vuelta fugaz del comedor, o la melodía del fado reciente de Alfama, pero se le heló la sangre y, no sabe muy bien cómo, en el barullo que formaba una familia vasca en la puerta, se vio fuera, en la seguridad de la calle, sujetando la copa de vino verde como si fuera aquel cordón del honor y temblando como aquel pequeño Kieros asustado.

Sostiene Slavak que aún tiró el contenido de la copa al suelo, como temiendo contaminarse de la amenaza primigenia de Luisinho. Hasta sus dos amigos parecían contagiados de su inexplicable temor, y apuraron de un trago los vinos para poder sumergirse cuanto antes en la negritud belga e insular de la noche prefabricada para los turistas. Sostiene.

miércoles, 15 de abril de 2009

Lágrimas de Portugal



I. Lonely Planet (edic. apócrifa, 2006)
Estar en Lisboa y no llorar es ir a París y no ver la torre Eiffel. El vinho verde es el souvenir de la tristeza.

II. Pessoa (1934)
“O mar salgado, quanto do teu sal
São lágrimas de Portugal!”

III. La Gran Renuncia (700 antes de Cristo)

Un fragmento de la biografía de Buda:

“A la edad de 29 años, comprendió que “el sufrimiento es el destino de toda la humanidad”. Esto se debe a que vio un anciano, un enfermo y un cadáver que lo ayudaron a reflexionar. Pronto abandonó a su familia y toda riqueza. Renunció al poder para iniciar su búsqueda. La búsqueda de la verdad. A esta decisión el budismo llama la Gran Renuncia.”

IV. Alfama (1991)
Barallobre y Moreo nacieron en Alfama y a la edad de 17 años sintieron la llamada de la Gran Renuncia. Embriagados por la negritud de Bernardette y Astrida, dos jóvenes muchachas con ganas de encontrar pareja de baile, una noche se despidieron de ellas sin dar explicaciones.

V. La Baixa (1991-2009)

Nunca han vuelto a hablar de ellas.

VI. Chiado (1991-2009)

Nunca han dejado de pensar en ellas.

VII. Bairro Alto (2009)

Barallobre y Moreo alcanzan con dificultad el Bairro Alto. El alcohol es enemigo de las cuestas. En una taberna en la que a esas horas tres músicos recuerdan a Antonio Carlos Jobim, nuestros protagonistas vuelven a encontrarse. Bernardette vive en Bruselas; Astrida en Azores.
La conversación, una trombosis que afecta al lado masculino, termina con una propuesta de Bernardette: visitar juntos Cascais por la mañana. Moreo fija su mirada en los músicos y no responde. Barallobre sonríe y se despide deseándoles una feliz estancia en Lisboa.

martes, 24 de marzo de 2009

El canario blanco

Koldo fotografiado por El País

No es casualidad, es causalidad” diría más de uno o una. Yo en cambio quiero creer que se trata de estados alterados de percepción, durante los cuales logramos filtrar ruidos, imágenes e interferencias para captar relaciones encubiertas. Pero en fin, trátese de coincidencias, destinos o alucinaciones, sigue siendo todo muy interesante."
Julio Cortázar


Sentados en una terrraza hacíamos tiempo antes de poder entrar a la exposición de Francis Bacon en El Prado. Una mañana radiante en la que no faltaban los suplementos culturales de los periódicos para escenificar una idea de la felicidad tan volátil como pedante. En la página 40 del ABCD de las Artes y las Letras me llamó la atención una crónica de Fernando Castro Flórez titulada Esto no es una performance; un texto en el que su autor relaciona algunos trabajos de arte contemporáneo con el refugio de un singular trapero que vive en las calles de Madrid y que se hace llamar Koldo “por su querencia vasca”.

El texto comienza así:

“Lleva allí tres años, aunque la primera vez que me quedé clavado viendo su montaje fue hace apenas diez días. En la puerta de lo que fuera el Hotel Suecia, en Madrid, hoy tapiado y aparentemente arrojado al despiadado proceso de la reforma, un homeless ha dispuesto una cantidad increíble de cosas. Aunque no tenga muy claro cómo clasificarlas, la primera impresión es la de que todo aquello parece una obra de arte contemporáneo (…) Una cebolla con un tornillo; unas telas sobre una tabla; dibujos y firmas sobre un plástico que le sirve de tienda de campaña; unos ladrillos sobre un microondas inútil donde, con alcohol de quemar, cocina. Da la impresión de que hubiera ojeado catálogos de Mike Kelley o Paul McCarthy e, incluso, podría ser un compadre de Thomas Hirschhorn, aunque con menos pretensiones filosóficas, dejando de lado ese rollo deleuziano o blanchotiano (…) En una cristalera mugrienta ha colocado cuatro páginas dobles de un suplemento cultural. No puedo por menos que intentar preguntarle qué significa eso y por qué lo ha colocado ahí. La respuesta es concisa: No tengo ni puta idea.”

Thomas Hirschhorn, The incommensurable

Por la tarde, embriagados aún por la exposición de Bacon, callejeamos por una ciudad pletórica, un Madrid vitalista y alegre, pesadilla probable del universo Esperanza Aguirre. Poco después de doblar la calle del Círculo de Bellas Artes dimos con la extraña construcción de tablas y plásticos que había visto en la fotografía que ilustraba la crónica. Asombrados, nos acercamos para leer las pintadas. “Gernika Lumo”. Koldo no estaba, así que continuamos la marcha hasta que, cien metros más adelante, frente al Teatro de la Zarzuela, distinguimos a un mendigo que se acercaba a las personas que salían a aquella hora de una función. Cuando se nos acercó, Isadora le preguntó: “¿Eres Koldo?" Y él respondió: “Sí, uno de ellos”. Así comenzó una conversación delirante en la que Koldo alternaba magníficas piruetas verbales -”Vi un canario blanco que murió y creí que se había muerto el mundo entero”- con recuerdos de sus visitas a Euskadi. “¡Menuda noche en Mondragón: la botella de Coca-cola, en frente el hospital y al otro lado la fábrica! ¡Menuda noche! Qué pueblo más feo Mondragón, ahora que Eibar...”. Al oir Mondragón me vino a la cabeza el recuerdo de otro outsider: Leopoldo María Panero, autor de Poemas del manicomio de Mondragón:

“Al amanecer los niños montaron en sus triciclos, y nunca regresaron”.

Al despedirnos, Koldo esbozó una sonrisa y nos dijo lo que tantas veces habrá tenido que escuchar en los bares de Euskadi: “Zoaz kalera!”.

Al día siguiente, otro día de sol y terrazas, volví a sorprenderme con un artículo de opinión en El País que parecía escrito para la ocasión. Llevaba por título El trapero y la política y lo firmaba Reyes Mate:

“El trapero dispone de un punto de vista privilegiado para analizar las sociedades avanzadas. Cuando el trapero hace su ronda de noche pincha con el chuzo de trabajo cartones sueltos con palabras descoloridas tales como prestigio, científico o campeón. El desecho es sólo el momento posterior de lo que unas horas antes tuvo glamour y que ahora es papel ajado. Ve su condición de mendigo no como un oficio aparte, sino como un estado que amenaza a cualquiera”. Pero el lamento de Reyes Mate, la noticia que mueve a escribir, tiene su origen en la decisión del "Ayuntamiento de Madrid de multar con 750 euros a quien rebusque en la basura.”

Imagino a Koldo recopilando cartones para sus pintadas. Imagino una patrulla de la policía que se acerca con una multa. Imagino a Koldo montando en su triciclo para no regresar jamás.

sábado, 7 de marzo de 2009

Elvis Perkins



Hace un par de años Barallobre me recomendó el disco de un todavía desconocido cantante folkie. Fue todo un hallazgo, y la crítica musical lo incluyó entre los mejores del año. El disco se titulaba Ash Wednesday y lo firmaba un tal Elvis Perkins. En su caso, resulta inevitable acercarse a sus orígenes familiares puesto que es hijo del actor Anthony Perkins y la fotógrafa Berry Berenson, quien viajaba en uno de los aviones que se estrelló contra las Torres Gemelas. Fruto de aquella experiencia traumática nacieron canciones como la que da título al disco:



Ayer Barallobre me dio la buena noticia de que Elvis Perkins anunciaba nuevo disco para el 10 de marzo: Elvis Perkins in Dearland. Esta mañana, con la venia de la SGAE, lo he podido escuchar y me apresuro a decir que vuelve a ser magnífico. Como adelanto, os dejo el vídeo de la grabación del primer corte, Shampoo. Una canción que dedico a un amigo que ayer me habló de sus tormentas eléctricas:


jueves, 26 de febrero de 2009

Plan Inmigra Online


Corbacho propone una inmigración “online
Publicado el 23 de Febrero de 2009 por Joan Ripollès en El Mundo Today

El Ministro de Trabajo e Inmigración presentará en pocos días el nuevo “Plan Inmigra Online”, cuyo principal objetivo es “una disminución paulatina del desempleo en nuestro país”. Dado que la legislación comunitaria vigente no permite el cierre de fronteras ni el bloqueo de pasaportes, Celestino Corbacho ha ideado una alternativa para atajar la llegada de ciudadanos extracomunitarios sin que España vea perjudicada su imagen de país moderno y democrático.


El “Plan Inmigra Online” consiste en fomentar el acceso a la tecnología digital en los países de origen y, muy especialmente, en sus aeropuertos, puertos y puestos fronterizos. El Ministerio de Exteriores, en colaboración con el de Ciencia e Innovación, proveerá de ordenadores y periféricos informáticos a las principales embajadas españolas en América, África, Pakistán y China. “La idea de partida”, anunció Corbacho, “es proporcionar tres hileras con media docena de ordenadores cada una, de modo que los oriundos que pretendan desplazarse hasta nuestro país puedan conectarse a la red y desempeñar su papel como inmigrantes online, con todo el ahorro que para ellos y para nuestra Administración se desprende de eso”.

El diseño del programa informático que da cobertura a esta iniciativa ha sido encargado al japonés Aki Maita, creador en su día del famoso Tamagotchi. Consiste en el despliegue de un universo virtual, a imagen de nuestro país, al que el inmigrante online accede tomando la identidad de un avatar o imagen que le identifica. Una vez dentro, deberá pasar el control de aduanas, hacer largas colas, pernoctar en un banco público o amoldarse a la logística de un piso patera, entre otras opciones, dependiendo del perfil del postulante. “De este modo”, asegura el ministro, “miles de ciudadanos extranjeros podrán experimentar lo que significa vivir en una España en recesión, sin necesidad de internarse en nuestro territorio para ocupar un puesto de trabajo que, como el mundo que propone el juego, es virtual, no existe.”

Si la iniciativa tiene éxito y la tasa de desempleo sigue aumentando, el gobierno no descarta aplicar una medida similar en nuestro propio país. El ministro de cultura, César Antonio Molina, ha entrado en negociaciones con el Grupo Prisa a fin de poder entregar a todos los desempleados sin derecho a prestación el “Pack Activa”. Con él, cualquier ciudadano o ciudadana podrá desempeñar sin reparos una vida personal y profesional plena como avatar, y se reforzará el realismo del juego con la lectura de El País y el visionado de Cuatro. Dependiendo de la pericia del jugador, podrían alcanzarse fases muy avanzadas dentro de la virtualidad y llegar a vivir en una España líder en la Alianza de Civilizaciones.

viernes, 6 de febrero de 2009

INFORME SOBRE UN ENDEMISMO (EN PELIGRO DE EXTINCION)


Quien haya venido siguiendo durante los últimos años el desmesurado afán por inventariar, recopilar y documentar, aparecido tras la publicación de los espacios y especies a proteger en las sucesivas Directivas Europeas (de obligado cumplimiento para los estados miembros), no se extrañará de ver dedicada una reseña, por considerar llegado el momento, al ser más peculiar y recóndito, verdadera leyenda viva, de nuestro ecosistema.

La tarea, coincidirán conmigo en que es comprometida, y por ello no dudo que será, en ocasiones, criticada; pero ante insistentes peticiones he de dar curso a este expediente según mi leal saber y entender y sin más dilaciones. Dese pues, en mi descargo, por justificado el atrevimiento y síganme, si sienten curiosidad acerca de lo que puedan leer en las siguientes líneas, en un recorrido por el cuerpo del siguiente INFORME:

En determinadas comarcas de difícil circunscripción, todas ellas pertenecientes a la provincia de Valencia, el personal sabe lo que es un Boroti, pero nadie aventuraría, al respecto, una definición exacta y detallada (ni aun siquiera vaga y aproximada), eliminando con ello la posibilidad de realizar estadísticas y, por lo tanto, de confeccionar gráficos de barras y de sectores por ordenador; y esto, para empezar, no es bueno.

En realidad no sólo es llamado Boroti, sino que existen otras variantes como Moroti o Bonoti. Ello se debe a que sólo se conoce con certeza la terminación –oti, por ser el único sonido pronunciado con claridad por los niños. Dato muy importante a saber es que debe pronunciarse con la o abierta, de otro modo estaríamos hablando de un concepto probablemente distinto. Cosa que sería, y esto siempre escapa a la inteligencia de muchos, poco acertada.

Etimológicamente hablando, algunos opinan que el nombre tal vez proceda de la palabra moro, más por el ancestral miedo que por la oscuridad donde pulula, pero la realidad de que esta explicación sea poco convincente hace que no se haya establecido como definitiva.

Nadie sabe con certeza detalles como el color o la figura de un Boroti, consecuencia de que siempre se mueve, como les dije, en la oscuridad más absoluta, rechazando aún la más espesa penumbra. Pero, no obstante, todos darían una descripción bastante similar de su apariencia si fueran obligados a realizarla, cosa por otra parte poco probable.

Es, vamos a suponer, como si sus cualidades sensibles provinieran de la memoria colectiva de la comunidad, antes que de la individual y empírica de cada uno, dato que de confirmarse sería muy positivo, pues es sabido que aquella primera memoria está más a salvo de errores que la segunda.

El fenómeno más decisivo que nos puede apercibir de su presencia es, ante todo, los sonidos que emite, que sí pueden ser escuchados con claridad, y que son muy parecidos a los propios sonidos naturales en inanimados, tales como los truenos, el ulular del viento, los crujidos de contracción/dilatación de las casas en la noche/día...
Son tan parecidos que algunos escépticos foráneos - sin duda por envidia al no poder pronunciar la palabra correctamente - han llegado a decir que no son sino tales sonidos a los que se parecen y no los del Boroti.

En cualquier caso son muy difíciles de distinguir por que el Boroti - ser muy astuto - emite los sonidos en el momento en que menos puedan delatarle. Así pues, prefiere realizar el sonido del trueno en días de tormenta, y los de las casas en noches sosegadas.

El que sea la astucia la causa de lo anterior también ha sido largamente discutido pues hay otros que creen que esto se debe más a una imitación momentánea similar a la que realizan algunos animales que a un oportunismo premeditado. Por el hecho de que nunca se haya dado una emisión a destiempo parece más afortunada la primera hipótesis.

Es por esta declarada incapacidad de la especie humana de diferenciar los sonidos, unida a la imposibilidad de ver en la oscuridad -pues el ojo humano no puede ver más allá de la radiación visible- por lo que llegado este punto , se podría considerar la posibilidad de su no existencia. Afirmo que esto sería ir demasiado lejos.

En nuestra comarca, en cambio, se sabe con seguridad que existen y se pueden enumerar pruebas de su existencia, todas ellas por si solas concluyentes:
el que todos sepan como son, el que exista una palabra para nombrarlo - pues de otro modo hubiera sido absurda su creación e imposible su divulgación no sabiendo el oyente acerca de que asunto se estaba tratando - , y la negación de la existencia del ser, sin duda por envidia, de aquellos cuya inteligencia no llega a alcanzar su entendimiento o cuya lengua no llega a pronunciar correctamente su nombre.

Llegado este punto, ustedes, como aficionados a la lógica, estarán intuyendo que debe existir algún factor de interacción Boroti/Especie-humana, no expuesto hasta el momento, que justifique el que estos seres hayan adquirido el importante rango que ocupan. Efectivamente; y este factor se deduce de la reiterada comprobación de que, aunque desconocidas las causas, los niños en su primera infancia son capaces de detectar su presencia o proximidad, diferenciando además sus sonidos sin error ni duda alguna. Se obtiene, como corolario, que esto es debido a que aquéllos representan un peligro potencial para las crías humanas.

En realidad, no son los niños los únicos con esta facultad, sino que también la poseen las madres humanas con niños en fase de habla incompleta; hecho por otra parte razonable si tenemos en cuenta que la Naturaleza dota a las madres de todas las especies el instinto suficiente para proteger a sus crías de las agresiones externas más inmediatas. Este instinto irá menguando en las madres a medida que aumente en los niños llegado un punto de inflexión en que serán los hijos los únicos capaces de detectarlos; en éstos también irá diluyéndose en el tiempo a medida que crezcan y adquieran fortaleza suficiente para quedar exentos de peligro.

Esta magistral sincronización tiene como efecto el que, si bien los Borotis consiguen asustar a los niños, haciéndolos llorar, estos llantos actúan como efectivo sistema de alarma, manteniéndolos protegidos, conduciendo a que hasta hoy no se recuerde ningún caso de bebé agredido físicamente en toda nuestra documentada historia reciente e incluso antigua. Y éste, como estarán de acuerdo, es un dato realmente bueno.

Con los datos aportados hasta el momento se impone el desarrollo de unos axiomas con el fin de ordenar ideas y que deben responder a la pregunta/cuestión: ¿qué sabemos con certeza de los Borotis?.

a) Sabemos que habitan en zonas templadas y húmedas, pero no podemos descartar la posibilidad de que puedan existir en cualquier otro lugar.
b) Se mueven sólo en la oscuridad absoluta.
c) No presentan ni fluorescencia ni fosforescencia alguna.
d) Poseen ¿órganos? emisores de sonidos.
e) Su presencia ha menguado considerablemente en los últimos tiempos.

La causa de esta última afirmación es difícil de determinar. Personalmente no lo relacionaría tanto con factores como presión demográfica o competencia de otros entes sino con otros motivos como disminución del hábitat (espacios oscuros), siendo este un caso representativo de endemismo afectado por contaminación lumínica.

También habría influido la disminución del adiestramiento de las madres, menos preocupadas por el descenso del peligro, y más preocupadas por plagas y enfermedades.

Como conclusión de este informe, y en reserva de nuevas averiguaciones, he de decirles, en cumplimiento de mi cometido, que dado que los Borotis no suponen un excesivo peligro, estando los niños bien adiestrados - junto con la gran iluminación de hoy en día de las casas y vias públicas - , sería conveniente declarar su protección, pues forman parte de nuestra cultura popular, y tratar así de evitar su extinción.

Las pautas a seguir serían las clásicas: la divulgación y el respeto, editar trípticos, poner su nombre a una publicación o colectivo cultural, y aprovechar para pedir subvenciones al Fondo Social Europeo con el fin de realizar todo lo anterior, por ejemplo.

En cuanto al que suscribe, no se enorgullece de haber sido el primero en facilitar la información contenida en este escrito, pero tampoco se siente responsable del uso negligente o reprobable que de ella se pudiera hacer, pues es ineludible el hecho de que los Borotis están ahí, y tarde o temprano ... alguien tenía que decirlo.