jueves, 22 de octubre de 2009

Kirmen Uribe, Premio Nacional de Narrativa 2009



La concesión a Kirmen Uribe del Premio Nacional de Narrativa 2009 ha causado un lamentable revuelo en el mundillo de las letras españolas. Al igual que cuando se lo llevó Unai Elorriaga en 2002, el hecho de que se trate de una novela escrita en euskera ha sido motivo suficiente para criticar al autor galardonado y al jurado. No he leído aún su novela, pero al autor "le sigo desde hace tiempo" (como diría aquella fenómena). Disfruté "hace tiempo" con un libro suyo de poemas que publicó Visor en una edición bilingüe: Mientras tanto dame la mano. Os dejo un poema magnífico:


En el supermercado

Aunque han comenzado los bombardeos
no he notado un especial nerviosismo
en el supermercado. La gente no amontona
en sus carros leche, huevos, patatas y aceite.
Cuando llega a la altura de la caja,
el hombre que está delante responde con una sonrisa
al alegre saludo de la cajera: "Buenos días".

Entonces han entrado dos magrebíes,
y todos nos hemos quedado mirándolos.
De pronto, un estrépito: al hombre se le ha roto
la bolsa, y su fruta se desparrama por el suelo.

Las heridas de las peras golpeadas no se pueden cerrar.

martes, 20 de octubre de 2009

J. S. Bachata

José Manuel Caturla: Alguien ha dicho que la música es el único lenguaje que puede ser comprendido sin necesidad de aprender una gramática determinada, al menos para quien la escucha.
Ryuichi Sakamoto: No estoy de acuerdo con ese planteamiento. La música es un lenguaje. Hay ciertas emociones y sentimientos, e incluso visiones, que solo la música puede contar o expresar. Y la música no es un lenguaje universal ya que todavía gravita sobre el contexto local e histórico. Estoy seguro de que habrás oído la historia de un mercader europeo que se llevó un cuarteto de cuerda a Arabia en los viejos tiempos. Los árabes empezaron a reír cuando el cuarteto comenzó a tocar Mozart ya que la música les parecía demasiado simple, quizás pueril a sus oídos porque estaba en una escala de solo doce tonos. Otra historia es la del almirante Matthew Perry cuando vino a Japón en 1853. Los japoneses le dieron la bienvenida con un festival de música, pero los norteamericanos pensaron que era un funeral...
J.M.C.: Sin embargo el episodio de Perry sudedió a mediados del siglo XIX y ahora vivimos en un mundo donde es difícil sorprender al oyente. Además, el poder de la música consiste en evocar sitios lejanos o incluso inexistentes, sin necesidad de albergar un significado específico.
R.S.: Solo pretendo ser siempre muy cuidadoso con la creencia estereotipada de que la música es un lenguaje universal. El hecho es que no lo es. Así de simple.
(RDL 277)



lunes, 21 de septiembre de 2009

Las campanas de Urruña

Es mirada poética aquella que transfigura la realidad al tiempo que se desentiende de lo necesario o de lo útil. Si hubiera que elegir un emblema que la representara, bien podría servirnos ese reloj de la iglesia de Urruña que figura en uno de los libros de Pío Baroja -"El País Vasco"-, y que no sé si aún existe. Se trata de un reloj de sol, con las horas en números romanos y una sentencia en latín que dice: Vulnerant omnes, ultima necat . "Todas hieren, la última mata". Bernardo Atxaga. Otra mirada.

Campanario de urruña, frontón, y más cosas

No se trata de “trolas”, sino de miradas poéticas. Al menos es lo que uno hace cuando un verano no se mueve, o se mueve solo fugazmente, del lugar en que transcurre su vida el resto del año, y su alma le pide más para saciarse. La mirada poética te permite pensar que la campana de Urruña era la que tañía en tus sueños (“aquella campana de bronce de una aldea del Iparralde”), el lugar donde las almas confluyen, donde todo parece cobrar sentido en un momento dado. Pero una vez más, volvemos a la realidad y vemos que todo forma parte de nuestro inacabado regreso a Itaca. Es nuestro viaje interior.

Escribió Konstantinos Kavafis: “mas no hagas con prisas tu camino; mejor que dure muchos años, y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla, rico de cuanto habrás ganado en el camino. No has de esperar que Itaca te enriquezca; Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje. Sin ella, jamás habrías partido; mas no tiene otra cosa que ofrecerte.”

Lo malo es que este viaje no conlleva carretes de fotos, ni camisetas de recuerdo, y por supuesto, difícilmente elevará la audiencia. Ya lo siento, pero no he podido ir a otra parte y ya os hablé de que el verano en el Mediterráneo es un estado alterado de la conciencia, estado éste donde Itaca parece tan cercana que crees poder tocarla con la punta de los dedos…

Existe una fe, más allá de la del niño-cura, que nos hace mantenernos en el camino -“conserva siempre en tu alma la idea de Itaca”-, pero que necesita alimentarse, reinventarse, o regenerarse. Un gran desgaste que se podría utilizar en otros quehaceres. Da lo mismo una caboverdiana, un robot, un boroti… que lestrigones o cíclopes; qué son sino las “fieras de nuestro circo imaginario” contra las que nos debatimos regularmente. Acabada la lucha, queremos pensar que todo esto sirve para algo, que lo importante no es que las cosas acaben bien o mal, sino creer firmemente que las cosas tienen un sentido, sea cual fuere el resultado final.

En mi camino, esta vez no hubo sirenas post-modernas ni actualidad musical, más bien un retorno a las fuentes. Mi banda sonora ha sido, entre otras, la cantata 140 de Bach, Wachet auf, ruft uns die Stimme, "Despertad, os llama la voz". Está inspirada en unos pasajes bíblicos, donde se narra la historia de una muchachas que han de estar preparadas para la llegada del novio. Algunas lo están y otras no, por lo tanto estas últimas se descuidan y llegan tarde, llaman a la puerta y Dios les dice: no os conozco.

Así pues, Niño-cura, Vaklas, Rebelde Maoista, Albemut, Isadora, Carlita, Borotis, y todos los demás seres de la blogosfera: Despertad, os llama la Voz!. Estad atentos a la Voz.



viernes, 18 de septiembre de 2009

Misterios



Ayer fui al concierto de un señor muy elegante y cavernosa voz. Se llama Leonard Cohen. En la entrada vendían camisetas con su rostro y un lema que lo resume todo: “Canciones de amor y odio”.
Empecé a interesarme por sus canciones después de escuchar decenas de veces la versión que hizo Jeff Buckley de uno de sus himnos: Hallelujah. Otra canción de amor y odio, de infinita tristeza.
Una noche, Buckley se adentró nadando en el río Mississippi y murió ahogado a la edad de 30 años. Su muerte es aún un misterio. Un misterio como la belleza de las canciones de Leonard Cohen.



jueves, 10 de septiembre de 2009

Impuesto revolucionario


“El ejército nepalés continúa con sus operaciones contra los cabecillas maoístas en las zonas rurales y en algunas ciudades. El Ministerio de Asuntos Exteriores desaconseja visitar algunas regiones del país: Kalikot, Jajarkot, Rolpa, Rukum y Sallyan. En Nepal, es de suma importancia hacer gala de la mayor prudencia y mantenerse informado sobre la actualidad”.

Lonely Planet de Nepal


“Un buen revolucionario es el primero en coger las armas y el primero en abandonarlas”, afirmó al conocer nuestra procedencia. Haber caído en la celada que nos tendió un grupo armado me pareció entonces más verosímil que el hecho de estar hablando del conflicto vasco con aquel guerrillero. El hombre, con sus buenas maneras y el rostro aniñado a pesar de los años, desmentía la idea que nos habíamos hecho de los maoístas leyendo los periódicos de Katmandú: jóvenes de ojos feroces y gestos rápidos.
Mientras sus compañeros disfrutaban de los cigarrillos que les habían confiscado al grupo de italianas que viajaban con nosotros, el Sargento -así se hacía llamar- nos contó que había estudiado tres años de Biología en la Universidad de Paris VI antes de volver a Nepal con las ideas claras. Después, la conversación volvió a caer en la misma falla: “La lucha de ETA debió terminar después de la muerte del dictador”. Isadora y yo suscribíamos moviendo la cabeza con la misma energía con la que hubiéramos respaldado lo contrario -hay que decir sin embargo que, si nos olvidamos de su ametralladora colgada al hombro, la tranquilidad del Sargento era la que uno atribuye a un monje budista-. “El país de los vascos no apoya a ETA, así que lo único que deberían hacer es rendirse”, continuó.
Después de pagar una “simbólica aportación” de 50 dólares a la causa maoísta, pudimos montarnos junto a las italianas en el todoterreno que boqueaba camino de Pokhara.

Al día siguiente, nuestra casera nos entregó un sobre que alguien había dejado para "los vascos". El Sargento nos pedía un favor [la traducción del francés es obra de Isadora]:

“Amigos vascos:
Ayer hablamos del País Vasco, y sé que os sorprendió. Durante mi estancia en París conocí a un grupo de refugiados vascos. Algunos de ellos frecuentaban los mismos bares y los mismos mítines que yo. En aquella época yo tenía una novia con la que viajé al País Vasco ante la insistencia de aquellos amigos. Conocí la situación vasca y discutimos mucho con ellos. Por suerte, el vino y las comidas que nos preparaban siempre se impusieron a las diferencias políticas. Guardo un buen recuerdo de ellos y, cómo no, de aquella mujer. Hace mucho que no sé de ella, y por eso os quiero pedir el favor de que le hagáis llegar esta carta. Prefiero que dejéis el sobre a la dueña del hotel si os sentís comprometidos. Muchas gracias”.



*Para Isadora, a quien le cambié Argelia por la tranquilidad de Nepal

sábado, 27 de junio de 2009

Veinte títulos para este verano (lista arbitraria de)


Imagen de la librería Atlantis Books, Oia, Isla de Santorini, Grecia.

Novela

La conciencia de Zeno, Italo Svevo (disponible en varias ediciones de bolsillo)
Ahora sabréis lo que es correr, Dave Eggers, DeBolsillo, Barcelona, 2009 (edic. bolsillo)
Hijos de la medianoche, Salman Rushdie, DeBolsillo, Barcelona, 2005 (edic. bolsillo).
La caza del carnero salvaje, Haruki Murakami, Anagrama, Barcelona, 2009 (edic. de bolsillo).
Lolita, Vladimir Nabokov, Anagrama, Barcelona, 2006 (edic. bolsillo)
La luna y las hogueras, Cesare Pavese, Pre Textos, Valencia, 2002.
La vida exagerada de Martín Romaña, Anagrama, Barcelona, 2001 (edic. bolsillo)
El pasado, Alan Pauls, Anagrama, Barcelona, 2003 (está editado en la colección de bolsillo).
Nunca me abandones, Kazuo Ishiguro, Anagrama, Barcelona, 2005 (también en bolsillo).
Relatos autobiográficos, Thomas Bernhard, Anagrama, Barcelona, 2009.
Los detectives salvajes, Roberto Bolaño, Anagrama, Barcelona, 1998.
Desgracia, J. M. Coetzee, Mondadori, Barcelona, 2000.
El maestro y la margarita, Mijail Bulgakov, Alianza Editorial, Madrid, 2008 (edic. bolsillo).


No ficción

Trilogía de la memoria, Sergio Pitol, Anagrama, Barcelona, 2007 (edic. bolsillo)
Hablemos de langostas, David Foster Wallace, DeBolsillo, Barcelona, 2009 (edic. bolsillo)

Relatos

Parpadeos, Eloy Tizón, Anagrama, Barcelona, 2006.
Pétalos y otras historias incómodas, Guadalupe Nettel, Anagrama, Barcelona, 2008.
De mujeres con hombres, Richard Ford, Quinteto, Barcelona, 2008 (edic. bolsillo).
Una tumba para Boris Davidovich, Danilo Kîs, El Acantilado, Barcelona, 2007.
Secretos a voces, Alice Munro, RBA Editores, Barcelona, 2008 (edic. bolsillo).

jueves, 11 de junio de 2009

Lotería



“Si tuviera que retener una sola cosa del 68 me quedaría con un hecho muy simple: la gente se puso a hablar. Un diálogo improvisado entre gente de toda condición. Es necesario que nos pongamos a reflexionar en común sobre otros posibles futuros. La actual destrucción de un lazo social nos impide abrir un movimiento de reflexión colectiva.”

Al regresar hoy a casa he recodardo este texto de Daniel Blanchard (Crisis de palabras. Notas a partir de Cornelius Castoriadis y Guy Debord, editorial Acuarela & Antonio Machado).

Al mediodía un chico me ha parado por la calle para preguntarme qué día era hoy. Al responderle, me ha enseñado un billete de lotería que se acababa de encontrar en el suelo; un billete de 6 euros para participar en el sorteo del 13 de junio. “De puta madre, colega”. Como suele ocurrir en estos casos, el chaval -algo más joven que yo y de etnia gitana- ha comenzado a hacer planes de futuro:

-¿Tienes mujer?
-Sí.
-Es que si me tocase mucha pasta te hubiera llevado de putas, de fiesta a muerte. Pero nada, entonces nos cogemos a las chavalas y nos vamos a cenar a un restaurante de la hostia.
-Entonces, ¿tú también tienes novia?
-Ya te digo, tío.

Los dos nos dirigíamos a la estación de Abando, tiempo suficiente para que me haya contado sin atisbo de queja que “la cosa está bastante chunga”, que le habían echado de un trabajo de reponedor y que ahora le habían ofrecido otro por el que le pagaban 170 euros a la semana. “Bah, para vicios, el café, el paquetito de tabaco...”.

La suerte, el destino. Mientras caminábamos he relacionado de manera prejuiciosa este tipo de creencias con el imaginario gitano, así que le he dicho que “aquello era una señal”. Entonces el chaval ha explotado en una contagiosa carcajada:

-Ya te digo, tío, ya te digo. Nos vamos al mejor restaurante de Bilbao. Te lo juro, tío.

Hemos llegado a Abando y, antes de despedirnos, le he recordado que como la próxima vez le vea por San Francisco con un cochazo y vestido de traje estará en deuda conmigo.

Una conversación inesperada y agradable. Un microscópico lazo social que por minutos te acerca al otro.

Ojalá te toque la lotería, Juan.