lunes, 26 de julio de 2010
veranito en la oficina
sábado, 17 de julio de 2010
Vacaciones
El otro día me encontré con Javi Letamendia y estuvimos recordando viejos tiempos. Hablamos de música, concretamente de la Velvet Underground, un grupo que crece con el paso del tiempo. Me recodó que ellos hacen en directo I"m Waiting for the man, igual que Moreo con sus Hustlers. Hoy he buscado en Youtube y me he encontrado con una gran versión de la canción a cargo del grupo de Javi Leta, We are Standard. Me parece la mejor manera de celebrar el verano y las vacaciones. Hasta pronto...
*Leta es batería de We are Standard
viernes, 9 de julio de 2010
Ayuda

El otro día cometí el error de ver el partido entre España y Alemania acompañado de jóvenes antisistema, nihilistas amantes del “cuanto peor mejor”. Y yo allí, nervioso por la incertidumbre del desenlace, comiendo palomitas y frutos secos que uno de ellos -Barallobre- había robado en el supermercado que hay debajo de mi casa. No se cumplió mi infantil deseo de que llegaran a los penaltis.
Ganó España, por si no lo sabéis. Habíamos bajado el volumen de la tele, y una periodista de ojos muy separados entrevistaba al portero de la selección española. Alguien llamó a la puerta y se sumó al grupo. Estaba disgustada por el resultado. Surgió un debate que por momentos fue más intenso que el último cuarto de hora del partido. Así nomás (como escribiría Cortázar), en vez de discutir sobre el acierto o no de dejar fuera del once a Torres, nos dio por la identidad nacional, el modelo de estado y si era de izquierdas animar a la Roja.
He de confesar que en esto del fútbol me relajo bastante, y que prefiero ver ganar a Iniesta que a Podolski. Y así lo defendí.
Hoy Barallobre -el que robó los frutos secos en el supermercado- ha enviado un artículo publicado en Rebelión para animar el debate. Después me he metido en Youtube a buscar algo y lo he encontrado:
Ahora estoy hecho un lío. Sólo me queda una certeza: si al pobre pulpo Paul le hubieran enseñado este video se habría decantado por Holanda.
¿A quién tengo que animar el domingo?
lunes, 7 de junio de 2010
martes, 1 de junio de 2010
¿Otro Salman Rushdie?

Este silencio de meses no es fruto del abandono, de la pereza o de una performance que busca homenajear al desaparecido Salinger. Hace unos meses me vi envuelto en un asunto muy extraño que puso en peligro mi vida. Una jugarreta casual y mortal que nació en Internet y que me llevó a una ciudad refugio para escritores en otro continente (otro día os contaré las aventuras y desventuras de alguien que escribe en castellano a la hora de encontrar un teclado con eñe de Urruña en un país del que, por el momento, no me dejan dar detalles).
Pues bien, todo empezó con una amenaza en mi correo electrónico: "Lo pagarás caro". Reconozco que me hizo gracia, "por fin un spam con algo de mala leche", pensé. Unos días después se repitió pero con un salto inquietante: "Vaklas, lo pagarás caro". Sin conocer aún el motivo de las amenazas, comencé a sentir miedo. Por último, un tercer mensaje incluía una prolija lista de insultos y el siguiente link: http://www.periodicoschile.com/chile/eroski+impuesto+revolucionario.html
En aquella página leí aterrado que alguien me había citado en un artículo en el que se relacionaba una conocida cadena de supermercados (Eroski) con la supuesta financiación de un grupo terrorista (ETA):
El truco es fácil. tan sencillo como invertir el importe 25 Ene 2005 Seamos serios por favor, Eroski se trata de una cadena de distribuicion de la banda terrorista para pagar el impuesto revolucionario, Publicado por Vaklas Eroski en 11:30 2 comentarios .. Las campanas de Urruña ·
Una rara fatalidad en la que también se vio involucrado mi compinche Odradek, pues conviene recordar que él firmó en este blog un lírico post titulado "Las campanas de Urruña".
El resto de esta historia se resume así: Interpol nos buscó un refugio en el que compartimos desayuno, comida y cena con el infeliz que dibujó las caricaturas de Mahoma. Hoy por fin me han dejado conectarme a Internet, y esto es lo que os puedo contar por el momento. Abrazos y besos,
Vaklas
viernes, 29 de enero de 2010
Lo demás es silencio

*Salinger sorprendido por un fotógrafo al salir de un supermercado
Valga romper el silencio de estas semanas para recordar el fallecimiento de J.D. Salinger, uno de los pocos escritores que han sido capaces de imponer sus reglas: el libro se escribe, se publica y, después, se defiende solo. Lo demás es silencio.
La biografía de Salinger que hoy leemos en los periódicos resulta necesariamente esquemática. Alrededor de su silencio crecieron los rumores, la maledicencia, la pataleta de los que no pudieron hacer dinero a su costa.
De todo lo que he podido leer sobre el adiós de Salinger me ha gustado la relación que establece el escritor granadino Justo Navarro en El País entre el autor de El guardián entre el centeno y la obra de John Cage 4'33. Así que, subamos el volumen de los altavoces, y escuchémosla:
sábado, 12 de diciembre de 2009
La gran noche de Larry Ochs

Noticia publicada el 9 de diciembre en El País:
Un espectador denuncia a un músico de jazz por no tocar jazz
Larry Ochs despertó ayer por la mañana tras una noche de pesadilla. Tras medio siglo en la primera línea del jazz más creativo, y próximo a su jubilación como músico en ejercicio, el fundador del influyente grupo Rova Quartet no se había visto en nada parecido a lo vivido la noche del lunes en una pequeña localidad castellana. Su concierto, que ponía el punto final al V Festival de Jazz de Sigüenza, a punto estuvo de ser cancelado manu militari por la autoridad competente. Motivo: la música del saxofonista, a juicio de un espectador y sus acompañantes, no era jazz sino "música contemporánea", género que el denunciante tiene "contraindicado psicológicamente" por prescripción facultativa. Así consta en la hoja de reclamación cumplimentada en el lugar de los hechos, previa a la denuncia.
La que se formó fue de órdago, con la presencia de dos números de la Guardia Civil. Medió hasta el requerimiento del munícipe de la ciudad, presente en el acto.
Pero la cosa no acabó ahí, puesto que un guardia civil, tal vez sobrado de conocimientos sobre la materia, sometió la música de Ochs a una suerte de juicio sumarísimo. Lo más sorprendente es que llegó a una conclusión coincidente con la del denunciante: la música del saxofonista no es jazz.
La sesión se fue así en un ir y venir de los implicados, ante el estupor de los intérpretes, que a duras penas podían explicarse el espectáculo que se les ofrecía. "Yo creía haberlo visto todo", declaró después Ochs, "pero es obvio que estaba equivocado".



